Esta fue la declaración que JESUCRISTO hizo en Lucas 13:12.
Una de las cosas que debemos tener claras aquellas que hemos nacido de nuevo es que no tenemos problemas en el espíritu. Si verdaderamente hemos nacido de nuevo, nuestra esencia -lo que llamamos nuestro "ser interior"- ha sido transformado. Se nos ha dado una nueva naturaleza incorruptible en nuestro espíritu y hemos cambiado para siempre.
El problema radica en nuestra alma, esa parte de nuestro ser que da origen a la mente, las emociones, recuerdos, afectos y deseos. Si fuésemos solamente espíritu, no tendríamos necesidad de ser liberadas de nada al nacer de nuevo. Pero no somos solamente espíritu. Todavía vivimos en un cuerpo y tenemos un alma terrenal que necesita ser transformada. Ese es un proceso que continúa después de nuestra salvación.
Una de las cosas que nos ata como mujeres en nuestra alma está estrechamente relacionada con nuestro corazón femenino. Es parte de nuestra naturaleza femenina, no de nuestro espíritu.
Hoy DIOS quiere libertar algo en nuestra alma de mujeres. Hay algo que ÉL quiere dejar libre. Hoy es el día en el que DIOS quiere liberarnos en nuestro corazón, en nuestra actitud, en nuestras emociones, en nuestro espíritu, en nuestras finanzas, en nuestro matrimonio, en nuestro trabajo, en nuestro ministerio, en nuestra alabanza.
DIOS quiere que vivamos la libertad en ÉL. Que seamos libres de la tentación, del pecado, de la culpa, de las cosas del pasado, de las relaciones que han terminado, para que podamos vivir.
DIOS tiene sanidad para nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras actitudes. ÉL quiere sanarnos por completo. Y una vez liberadas y hecha completa su liberación, su deseo es que nunca, nunca, nunca jamás, volvamos a estar esclavizadas.
JESUCRISTO quiere hacernos completas.
¿Estamos dispuestas a dejarlo hacer su obra?