A menudo los creyentes dejamos de usar el don de la oración que DIOS nos ha dado . . .
1. A veces nos preocupamos en vez de orar.
2. Otras, tratamos primero de resolver los problemas por nuestra cuenta, y si no tenemos éxito "entonces" acudimos a DIOS.
3. Será porque ¿No esperamos que DIOS responda? o quizá ¿Porque la respuesta que ÉL nos dio no nos gustó?
4. En otras ocasiones sencillamente nos desanimamos con nuestra propia persistencia en la disciplina de oración y nos hemos dado por vencidos.
Le invitamos a redescubrir y experimentar una vez más su línea de comunicación con DIOS.
Recuerde en todo momento y/o circunstancia, que la oración es el arma que más teme Satanás.
Y si en algún momento se siente decaer porque no ve cambios o no ve respuesta alguna; jamás olvide que DIOS siempre responde, que su respuesta jamás llegará antes o después de tiempo, siempre llegará en el momento preciso.
¡¡¡La oración y la espera, son inseparables!!!
¡¡¡Amén!!!